Casos especiales
Sí, se puede solicitar la dependencia para una persona con alzhéimer o cualquier otro tipo de demencia. De hecho, es una de las causas más frecuentes de reconocimiento de dependencia en España. Aquí te explicamos las particularidades de estos casos.

El sistema de dependencia no exige un diagnóstico concreto para poder solicitarlo: lo que se valora es cuánta ayuda necesita la persona para las actividades básicas de la vida diaria, con independencia de qué enfermedad lo cause. El alzhéimer y otras demencias son, de hecho, una de las causas más habituales de reconocimiento de dependencia, precisamente por el deterioro progresivo que provocan en la autonomía de la persona.
El Baremo de Valoración de la Dependencia (BVD) no se limita a observar si la persona puede realizar físicamente una tarea: también tiene en cuenta si necesita que alguien la dirija, le recuerde los pasos o supervise que la realiza de forma correcta y segura. Esto es especialmente relevante en el alzhéimer y otras demencias, donde la persona puede conservar cierta capacidad física para, por ejemplo, vestirse o asearse, pero necesitar que alguien le indique cómo y cuándo hacerlo, o supervise que lo hace de forma adecuada y segura.
Es un error frecuente pensar que, si la persona “todavía puede moverse y hacer cosas por sí misma”, no va a tener derecho a un grado de dependencia significativo. En el deterioro cognitivo, la necesidad de apoyo no siempre es física: puede tratarse de desorientación temporoespacial, dificultad para iniciar o completar tareas, falta de conciencia del riesgo (por ejemplo, olvidar el fuego encendido) o incapacidad para tomar decisiones sencillas sobre su propio cuidado. Todo esto forma parte de lo que el equipo de valoración debe tener en cuenta durante la visita al domicilio.
Describe durante la valoración también los problemas de memoria, desorientación o falta de iniciativa, no solo las limitaciones físicas: son igual de relevantes para el resultado.
Además del informe de salud estándar que se exige para cualquier solicitud, en los casos de alzhéimer o demencia conviene aportar:
El alzhéimer y la mayoría de las demencias son enfermedades progresivas: la situación de la persona en el momento de la solicitud puede no ser la misma seis meses o un año después. Si el grado reconocido inicialmente se queda corto a medida que avanza la enfermedad, se puede solicitar una revisión del grado en cualquier momento, aportando informes actualizados que reflejen el nuevo estado.
Conviene no confundir el reconocimiento de dependencia con el de discapacidad: son trámites distintos, gestionados a través de procedimientos diferentes. No es necesario tener reconocida una discapacidad para solicitar la dependencia, ni al revés. Cada uno da acceso a derechos distintos, y son compatibles entre sí.
¿Hace falta que la persona tenga reconocida una discapacidad para solicitar la dependencia?
No. El reconocimiento de discapacidad y el de dependencia son trámites independientes. Se puede solicitar la dependencia sin haber tramitado nunca la discapacidad, y viceversa.
¿En las fases iniciales del alzhéimer se puede reconocer algún grado?
Puede ser posible, aunque en fases muy iniciales la persona conserva bastante autonomía funcional, lo que puede traducirse en un grado más bajo o incluso en la no concesión inicial. Conviene documentar bien también las dificultades cognitivas, no solo las físicas, y volver a solicitar una revisión si la enfermedad avanza.
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